No tiene dinero para comprar una silla de ruedas, pero con la ayuda de su perro fiel sale adelante

Esta historia se centra en China. El señor Fu, un humilde zapatero de 68 años contrajo la polio de niño. Esto le hace sufrir una parálisis de cintura para abajo, lo cual le obliga a moverse a todas partes en una silla de ruedas improvisada, fabricada con parte de una carreta.

Lo sorprendente es que el Sr Fu segura no haberle enseñado esto al perro, que lo hace por propia iniciativa.

Además de ayudarle a su movilidad y acompañarlo durante todo el día, el animal también le ayuda a darle calor en los pies en las noches de invierno.

El viaje al trabajo dura casi una hora para este hombre de 68 años, pero sabe que no está solo su perro cuyo nombre no trascendió se encarga de que siempre llegue. La parálisis que lo afecta se debe a la poliomelitis, que el chino sufrió en su juventud.

Sus brazos se cansan de empujar las ruedas, pero quien nunca parece cansarse es el perro, que usa sus patas para empujarlo.

Lo más extraño es que Fu dice no haberle enseñado nada al perro, que éste lo aprendió solo, prestando atención.

Es irónico que este caso se haya dado en China, sabiendo recientemente tuvo lugar en la localidad de Yulin, en el sur del país, un festival en el que se consumirán unos 10.000 perros.

Como consecuencia de las críticas, el gobierno proporcionó 3 sillas de ruedas a Ma, una televisión de plasma, una lavadora, un microondas y una cocina electromagnética.

También han prometido darle a Ma un subsidio que debería haber estado recibiendo hace 20 años.

Muchas personas donan alimentos y dinero al señor Ma. Estamos seguros que la suerte se pondrá de su lado y Ma y su perro pasarán a tener una mejor vida.

Todos los días no duda en alabar a su fiel compañero, y le dedica la más amorosa sonrisa, apelando a palabras sencillas pero de hondo agradecimiento: “Buen perro”.

 

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